Actualización 2026
Luis Díaz Huamán analiza en 2026 ‘El Dilema de las Redes Sociales’: cómo TikTok y la adicción digital afectan a niños y adolescentes. Guía docente con actividades pedagógicas para el pensamiento crítico, la ciudadanía digital y la autorregulación emocional en el aula.
Las redes sociales en la actualidad forman parte de nuestro día a día en sociedad. Hemos cruzado la barrera del mundo real para desenvolvernos en entornos donde estas plataformas cobran tanta importancia o más como la televisión o la prensa escrita en generaciones anteriores.
El trabajo docente y de tutoría no está ajeno a esta influencia. Por tal motivo, hace un tiempo atrás se convocó a un conversatorio-taller sobre la experiencia de creación de actividades para el trabajo con estudiantes, a partir de la revisión del documental de Netflix «El Dilema de las Redes Sociales», difundido a través de los canales de comunicación de la Municipalidad de Lima y dirigido por el psicólogo Luis Díaz Huamán.
La temática central fue la exposición de las ideas clave del documental y su aplicación en la realidad del aula con niños y adolescentes.

¿Qué ha cambiado después de la pandemia? El dilema se profundiza
Cuando «El Dilema de las Redes Sociales» se estrenó en Netflix en septiembre de 2020, su impacto fue inmediato: docentes, padres de familia e investigadores comenzaron a usarlo como punto de partida para conversaciones que antes no tenían nombre.
Cinco años después, el documental no solo sigue siendo referencia obligada en debates educativos, sino que la realidad que describe se ha agravado de formas que sus propios creadores no anticiparon.
El cambio más significativo desde 2020 es la irrupción de TikTok como la plataforma dominante entre adolescentes. Con más de 189 millones de usuarios activos en América Latina (Statista, 2025) y un tiempo de uso que supera los 90 minutos diarios en promedio global.
TikTok ha redefinido lo que significa «estar enganchado» a una pantalla. No se trata simplemente de una red social más: su algoritmo de recomendación, basado en inteligencia artificial generativa, aprende a predecir los intereses del usuario con una precisión que ninguna plataforma anterior había logrado, adaptando el contenido en tiempo real para mantener al usuario en un estado de desplazamiento continuo.
¿Por qué son los niños y adolescentes los más vulnerables a este tipo de entornos?
Las redes sociales ejercen una influencia especialmente intensa en los grupos de mayor vulnerabilidad evolutiva, tomando en cuenta los siguientes factores:
- Su grado de madurez social, aún en desarrollo
- Su nivel de conciencia del entorno social
- Su idoneidad emocional frente a estímulos de validación y rechazo
- Su conciencia —o falta de ella— de sus propias debilidades
El documental identifica cinco mecanismos o ideas claves que articulan la la influencia de las redes sociales en estudiantes y sus usuarios más jóvenes:
1. «Si no pagas por el producto, el producto eres tú»
Las redes sociales utilizan algoritmos para capturar información sobre hábitos, gustos y patrones de consumo. No solo identifican los temas que cada persona revisa, sino también los tiempos de exposición, con el objetivo de crear perfiles de usuario cada vez más detallados.
El negocio consiste en capturar el mayor tiempo posible de atención para exponerlo a anuncios y contenidos pagados. La persona conectada es, literalmente, el producto que se vende.
2. Herramientas diseñadas para engancharnos y manipularnos
Las redes captan la atención de jóvenes que buscan compensar factores que afectan su autoestima, a través de reforzadores emocionales. Los «me gusta» y las notificaciones son denomina-dos por los diseñadores de estas plataformas como «chupetes digitales»: se ofrecen como premios que estimulan la publicación constante.
En casos extremos, la búsqueda obsesiva de validación puede derivar en cuadros de depresión o, en los casos más graves, ideación suicida. El mecanismo central es el «refuerzo positivo intermitente», análogo al de las máquinas tragamonedas: el deslizamiento continuo de la pantalla en busca de un «me gusta» replica exactamente la conducta adictiva del jugador que espera el próximo premio. Este diseño, los propios ingenieros lo confirman en el documental, es intencional.
Lo que «El Dilema de las Redes Sociales» describió en 2020 sobre Facebook e Instagram, TikTok lo lleva a otro nivel. Cuando el documental fue filmado, TikTok era una aplicación emergente; hoy es la plataforma con el mayor tiempo de consumo por usuario de toda la historia de las redes sociales, con un promedio de 90 a 95 minutos diarios a nivel global (DataReportal, 2025) y más de 189 millones de usuarios activos en América Latina.
La diferencia fundamental no es solo de escala, sino de diseño algorítmico. El algoritmo de TikTok no requiere que el usuario tenga amigos, seguidores ni historial previo: aprende de cada segundo de pausa, de cada vez que se repite un video, de cada deslizamiento que se detiene en un rostro o en un sonido.
En pocas horas de uso, construye un perfil de intereses más preciso que el que cualquier persona podría describir sobre sí misma. El resultado es un «bucle infinito» de contenido perfectamente calibrado para mantener activo el circuito de dopamina que el documental ya describía, pero ahora alimentado por inteligencia artificial generativa que no descansa ni comete errores de estimación.
Un dato destacado: Los usuarios de TikTok en América Latina suman 189,7 millones de personas activas mensuales, lo que equivale al 18,29 % del total global de la plataforma (Statista, 2025).
El psicólogo social Jonathan Haidt, en su obra “La generación ansiosa” (2024), documentó que desde 2010, con la masificación de los smartphones y las redes sociales, se produjo lo que denomina «la gran reconfiguración de la infancia»: una sustitución de la infancia basada en el juego por una infancia basada en el teléfono, con consecuencias medibles en las tasas de ansiedad, depresión y autolesiones en adolescentes, especialmente en niñas.
Según Haidt, las plataformas visuales como TikTok e Instagram multiplican el efecto de la comparación social, la ansiedad por imagen corporal y la fragmentación de la atención.
3. Falsas recompensas
Las falsas recompensas operan manipulando las emociones a través de la dopamina, el neuro-transmisor vinculado al placer y al bienestar. Los sistemas de «recompensa inmediata» —un comentario positivo, un «me gusta», una notificación— estimulan artificialmente este circuito neurológico.
A medida que cada validación recibida en línea genera nuevos impulsos, las redes mantienen conectada a una legión de usuarios progresivamente más solitarios y necesitados de aprobación externa.
4. Seguridad por inseguridad
Las redes sociales están directamente asociadas al aumento de casos de depresión y ansiedad, especialmente entre niños y adolescentes. En Estados Unidos, el suicidio se ha convertido en la segunda causa de muerte entre jóvenes de 12 a 18 años, por detrás de los accidentes.
Este escenario no es resultado del uso irresponsable de las redes por parte de los usuarios, sino de la forma en que las plataformas tratan a esos usuarios: como fuentes de datos y tiempo de atención, no como personas en desarrollo.
5. Las noticias falsas se propagan seis veces más rápido que las verdaderas
Las redes priorizan el contenido que genera mayor reacción emocional, independientemente de su veracidad. Los buscadores web utilizan los perfiles de usuario para mostrar información personalizada: antes un mismo término de búsqueda arrojaba resultados similares para todos; hoy, el mismo término produce resultados distintos según quién pregunte y desde dónde.
Esta personalización del flujo informativo ha sido el caldo de cultivo para la proliferación de teorías conspirativas, movimientos sociales de origen tendencioso y, en casos extremos, genocidios.

Acciones recientes de gobiernos buscando proteger a menores de edad
Australia: Fue el primer país en aprobar una prohibición nacional para que menores de 16 años accedan a redes sociales. La ley fue sancionada en noviembre de 2024 y establece que las plataformas deberán impedir la creación de cuentas a menores bajo amenaza de multas millonarias.
Francia: En 2023 aprobó una ley que prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 15 años sin consentimiento parental, y en 2024 avanzó con nuevas exigencias de verificación de edad.
España: En febrero de 2026 anunció su intención de prohibir el acceso a redes sociales a meno-res de 16 años, como parte de una ley de protección de menores en entornos digitales.
Dinamarca: La primera ministra Mette Frederiksen anunció en octubre de 2025 que su gobierno prohibirá el uso de redes sociales a los menores de 15 años, señalando que «el teléfono móvil y las redes sociales roban la infancia de nuestros hijos».
Indonesia: El 28 de marzo de 2026, Indonesia prohibió las redes sociales para niños menores de 16 años, convirtiéndose en el primer país del sudeste asiático en imponer una prohibición de este tipo.
Reino Unido: Aprobó en 2023 la Ley de Seguridad en Línea, que establece normas más estrictas para plataformas como Facebook, YouTube y TikTok, con aplicación prevista desde 2025.
Adicción a las Redes Sociales: Magnitud, Mecanismos y Consecuencias
1. Magnitud del problema: cifras globales
Se estima que en 2026 aproximadamente 210 millones de personas en todo el mundo mostrarán signos clínicos de adicción a las redes sociales, lo que representa cerca del 4,7% de todos los usuarios a nivel mundial. Entre el 10 y el 14% de los estadounidenses (unos 41 millones de personas) sufren patrones de uso adictivo.
Los países asiáticos registran tasas más elevadas, llegando a una prevalencia de hasta el 36,9% entre estudiantes universitarios en algunas regiones. Europa presenta tasas moderadas de entre el 8% y el 12% de la población adulta.
El uso diario promedio de redes sociales ha aumentado a 143 minutos en 2025, frente a solo 90 minutos en 2012. Los adolescentes de 13 a 18 años pasan una media de 3 horas diarias en estas plataformas. Además, el 32% de las mujeres y el 6% de los hombres se sienten adictos a las redes sociales en todo el mundo, y alrededor del 75% de los usuarios revisa sus cuentas dentro de los primeros 15 minutos tras despertar.
2. El mecanismo: la «trampa de la dopamina»
Cuando recibimos una notificación, mensaje, «me gusta» o compartimos contenido, el cerebro “produce un golpe de dopamina»: una recompensa rápida y a corto plazo. Las vías de recompensa en el cerebro cambian ante el rápido ritmo de las redes sociales, y existe una creciente demanda de atención que perpetúa una mentalidad adictiva.
La gratificación que se recibe al interactuar con las redes sociales es similar a la activación del circuito dopaminérgico de recompensas que experimentan personas adictas, por ejemplo, a la cocaína.
La sobreexposición a estos estímulos puede desembocar en alteraciones neuroquímicas en el cerebro prácticamente iguales a las observadas en adicciones a sustancias.
El consumo constante de redes sociales «nos predispone a no hacer aquellas actividades que nos resultaban placenteras, y nos hace tener menos querencia por actividades que también son beneficiosas para nuestra salud».
El cerebro, bajo esta «borrachera de estímulos», se abruma y trata de compensar activando mecanismos de freno.
El diseño de las plataformas modernas, impulsado por la dopamina, ha creado lo que los investigadores denominan «máquinas tragamonedas digitales», donde los usuarios reciben recompensas intermitentes a través de «me gusta», notificaciones y contenido nuevo.
3. El diseño intencional de las plataformas
Un análisis de *The Washington Post*, basado en los historiales de más de 1.100 usuarios y el seguimiento de 15 millones de videos entre abril y septiembre de 2024, reveló que TikTok está diseñado para fomentar hábitos adictivos.
El algoritmo ajusta el contenido según los intereses individuales y aprende rápidamente para reforzar los patrones de consumo. Bastan alrededor de 260 videos unos 35 minutos de uso para que el sistema perfile al usuario.
La Comisión Europea concluyó preliminarmente que TikTok infringe el Reglamento de Servicios Digitales por su diseño adictivo. Al «recompensar» constantemente a los usuarios con nuevo contenido, ciertas características alimentan el impulso de seguir desplazándose y hacen que el cerebro pase al “modo piloto automático», lo que puede conducir a un comportamiento compulsivo y reducir el autocontrol.
TikTok no evaluó adecuadamente cómo estas características podrían perjudicar el bienestar físico y mental de sus usuarios, incluidos menores.
Impacto especial en adolescentes y sus consecuencias
Datos del Departamento de Salud de EE.UU. muestran que los adolescentes que pasan más de tres horas al día en redes sociales duplican su riesgo de sufrir problemas graves de salud mental, incluyendo depresión y ansiedad.
Un análisis basado en 83 estudios con 55.000 participantes publicado en 2024 confirmó la relación entre la comparación social en estas plataformas y el desarrollo de trastornos alimentarios. Casi la mitad de los adolescentes entre 13 y 17 años admitió que las redes sociales les hacen sentir peor con su propio cuerpo.
El consumo continuado de videos cortos como TikTok, Instagram Reels o YouTube Shorts activa circuitos cerebrales asociados a la dopamina, el neurotransmisor relacionado con el placer, la recompensa y la motivación, generando un patrón de estimulación constante que puede modificar la atención y la conducta de los adolescentes.
Hasta uno de cada cinco jóvenes en España pasan más de dos horas al día en TikTok, superando el umbral recomendado a partir del cual puede aumentar el riesgo de sufrir problemas de salud mental. Casi el 25% de las chicas y en torno al 15% de los chicos superan ese límite.
El uso excesivo puede llevar a: desensibilización emocional (las actividades cotidianas parecen menos interesantes); ansiedad y depresión por la comparación constante; dificultad para con-centrarse por el hábito de revisar constantemente las redes; e interferencia con las relaciones interpersonales, aumentando la sensación de aislamiento social.
El uso creciente y adictivo de las redes sociales se asocia con hiperactividad/impulsividad, depresión, ansiedad, soledad y “miedo a perderse algo” también conocido como “FOMO” que hace referencia a la sensación de ansiedad o inseguridad que surge cuando crees que otros están viviendo experiencias mejores, más divertidas o más satisfactorias que tú, y que te estás quedando fuera de algo importante.
Escucha también nuestro podcast: Análisis del documental “El Dilema de las Redes Sociales” desde el contexto educativo -Actualización 2026 Te invitamos a disfrutar de este episodio especial donde exploramos las ideas principales de este tema con el apoyo de un archivo de audio que puedes escuchar en cualquier momento.


Adicción a las Redes Sociales en el contexto latinoamericano: El caso peruano
A fines de 2025, Perú contaba con 28,3 millones de identidades de usuarios de redes sociales, equivalentes al 81,6% de la población. El 99,5% de los usuarios de internet en Perú utiliza al me-nos una red social.
Según Statista, Facebook lidera con 22,5 millones de usuarios, seguida de TikTok con 19,3 millones. El 80% de los peruanos accede a las redes sociales diariamente, aun-que el tiempo promedio mensual declarado es de apenas 200 minutos, bastante menor que el de Argentina o Brasil.
Según el INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática) el 90,7% de peruanos de 6 años a más usa diariamente internet a través del celular. Un estudio de la Universidad de Toulouse Jean Jaurès (Francia) y la Universidad Privada del Norte (Perú) encontró que el 57% de mujeres presenta uso problemático de internet, mientras que el 33% de los hombres registra comportamientos de uso excesivo.
Además, el 78% de los peruanos presenta dificultades para concentrarse y el 52% prefiere estar solo, conectado a un dispositivo móvil. El 37% de los peruanos padece uso problemático del celular, siendo en su mayoría mujeres. Esta cifra es menor que la de Chile (59%), Colombia (52%) y Ecuador (48%), pero mayor que la de Brasil (32%).
En una muestra de universitarios peruanos, el 97,62% presentó algún grado de adicción a internet a través de redes sociales, y el 49,05% fue catalogada como adicción severa. El celular es el principal dispositivo que genera este uso problemático.
En una muestra de 169 estudiantes de cuarto y quinto de secundaria de población urbano -rural en 2025 se encontró que la mayoría se ubica en un nivel bajo (48,4%) o medio (47,3%) de adicción a las redes sociales.
Asimismo, un estudio en un distrito de la ciudad de Lima (Yauri, 2024) donde se encuestó a 126 escolares de 4to y 5to de secundaria de escuelas públicas, se encontró también relación entre la adicción a redes sociales y las dificultades interpersonales en adolescentes.
Si bien no presentan niveles preocupantes en la mayoría de los casos, sí existen riesgos de dependencia moderada y comportamientos problemáticos que podrían escalar sin intervención. Además, se confirmó una correlación significativa y positiva entre la adicción a redes sociales y las dificultades interpersonales (Universidad Continental – Perú, 2025)
Una investigación de la PUCP (Universidad Católica del Perú) sobre universitarios de Lima Metropolitana encontró una “correlación positiva y significativa” entre el uso problemático de redes sociales (UPRS) y el estrés académico, especialmente en el grupo de 18 a 21 años. Participaron 122 estudiantes entre 18 y 30 años, con predominio femenino.
Investigadores de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) han publicado estudios sobre adicciones psicológicas en población peruana, vinculando la adicción a redes sociales con déficits en habilidades sociales en estudiantes de secundaria.
El uso problemático de internet en peruanos se ha asociado con rasgos de personalidad como paranoia, conductas antisociales, rasgos borderline, comportamientos evitativos y obsesivo-compulsivos, además de mecanismos de defensa inmaduros y aislamiento psicológico.
TikTok se consolida como una de las plataformas más fuertes del país, siendo una de las más visitadas en Perú, especialmente entre audiencias jóvenes que son quienes presentan mayores tasas de uso problemático.
¿Qué hacer como docente frente a esta situación?
Dependerá de la edad de los niños, la política formativa, pero fundamentalmente de la formación tutorial de los docentes. Se recomienda que previamente se capacite a los docentes en el manejo apropiado de la Inteligencia Emocional pues es esencial para asimilación y practica de valores.
Algunas de las acciones que se pueden tomar teniendo en cuenta la participación de la familia:
Control parental: activar filtros y herramientas de supervisión en dispositivos
Educación digital: enseñar a los niños a identificar perfiles peligrosos y no compartir datos personales
Diálogo en familia: hablar abiertamente sobre los riesgos sin generar miedo
Denunciar: usar plataformas como la línea 100 o el portal del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.
Tiempo de pantalla regulado: establecer horarios y espacios libres de dispositivos, Esto es muy importante porque está influyendo en el tiempo que debe leer, como disciplina formativa.
La principal labor de todo tutor frente a la problemática del uso de las redes sociales es generar estudiantes reflexivos, pues son los que menos se exponen a problemas en estos entornos.
Mientras más sólidos sean el autoconocimiento y las estrategias para el manejo emocional, mejor enfrentarán los riesgos que conlleva interactuar en una red social. El aprendizaje de las propias emociones y sus respuestas físicas y conductuales debe abordarse con creciente énfasis en los grados intermedios y superiores.
Los docentes deben orientar su labor a la construcción de hábitos. Los adolescentes sin límites en el uso de dispositivos móviles pueden desarrollar cuadros de adicción, dependencia afectiva a las redes o búsqueda compulsiva de aprobación grupal, espacios en los que el grooming y el sexting son utilizados de manera encubierta.
Asimismo, es fundamental desarrollar la autorregulación: la capacidad de controlar las propias respuestas frente a los reforzadores presentes en las redes sociales. Los adolescentes deben aprender que las gratificaciones inmediatas no siempre son las más adecuadas y que, en muchos casos, son irrelevantes frente a los objetivos que deben alcanzar como estudiantes y como personas.
Actividades pedagógicas para trabajar el dilema en el aula
El documental no es solo un recurso para informar: bien utilizado, es un dispositivo pedagógico de primer orden para desarrollar pensamiento crítico, ciudadanía digital y autorregulación emocional.
A continuación, se proponen cuatro actividades concretas, aplicables sin equipamiento especial y alineadas con las competencias de educación básica.
Actividad 1: Mi diario digital
Objetivo: Desarrollar la metacognición digital y el autoconocimiento sobre el propio uso de redes sociales.
Nivel educativo: Secundaria (también adaptable a primaria alta)
Duración estimada: 1 semana + 1 sesión de cierre (60 min.)
Pasos
- 1. Durante una semana, cada estudiante registra diariamente cuánto tiempo pasa en cada red social y cómo se siente antes, durante y después de usarla.
- 2. Al finalizar la semana, completan una ficha de reflexión: ¿qué contenidos consumieron más? ¿Cómo influyó en su estado de ánimo?
- 3. En la sesión de cierre, comparten en pequeños grupos sus hallazgos sin revelar datos personales.
- 4. El docente facilita una reflexión grupal sobre los patrones observados y los conecta con los conceptos del documental.
- 5. Cada estudiante establece un propósito personal de uso más consciente.
Actividad 2: Detección de fake news
Objetivo: Desarrollar competencias de verificación crítica de la información y comprensión de los mecanismos de difusión de fake news.
Nivel educativo: Secundaria
Duración estimada: 2 sesiones de 45 minutos
Pasos
- 1. El docente selecciona cinco noticias de circulación reciente: dos ver-daderas, dos falsas y una parcialmente manipulada.
- 2. Los estudiantes, en parejas, usan herramientas de verificación como el método de búsqueda inversa.
- 3. Cada pareja presenta sus hallazgos y el método que usó para verificar.
- 4. Se realiza una puesta en común sobre las señales que ayudan a identificar información falsa.
- 5. Se discute por qué las noticias falsas generan más reacciones emocionales y se comparten más rápido.
Actividad 3: El debate del algoritmo
Objetivo: Ejercitar la argumentación fundamentada, el pensamiento crítico y la comprensión del impacto social de las tecnologías digitales.
Nivel educativo: Secundaria y superior
Duración estimada: 1 sesión de 60 a 90 minutos
Pasos
- 1. El docente presenta brevemente cómo funciona un algoritmo de recomendación y su relación con la salud mental de los adolescentes (puede usar fragmentos del documental).
- 2. Se divide el grupo en dos: quienes defenderán la regulación estricta del acceso de menores a redes sociales y quienes argumentarán a favor de la autonomía digital.
- 3. Cada equipo tiene 15 minutos para preparar sus argumentos.
- 4. Se realiza el debate con turnos de intervención y réplica.
- 5. El docente cierra con una síntesis sobre los casos reales de regulación en Australia, Europa y Estados Unidos.
Actividad 4: Desmontando el «like»
Objetivo: Comprender los mecanismos de valoración social en redes sociales y reflexionar sobre la diferencia entre relevancia algorítmica y valor personal del contenido.
Nivel educativo: Primaria alta y secundaria
Duración estimada: 1 sesión de 45 minutos
Pasos
- 1. Cada estudiante selecciona tres publicaciones propias o de sus redes (sin revelar datos personales) que hayan generado muchas reacciones y tres que hayan generado pocas.
- 2. En pequeños grupos, analizan qué tienen en común las publicaciones con más «me gusta»: ¿imagen, emoción, contenido, momento del día?
- 3. Identifican si las publicaciones con más interacción son las que consideran más valiosas o importantes para ellos.
- 4. Discuten: ¿quién determina qué contenido vale más? ¿El algoritmo o nosotros?
- 5. Se concluye reflexionando sobre el concepto de «validación externa» y su diferencia con el valor intrínseco del contenido.
Sugerencias para los estudiantes:
- Deshabilita las notificaciones: son la principal herramienta de manipulación de las redes. Revísalas cuando tú lo decidas, no cuando la plataforma lo exija.
- No sigas automáticamente las recomendaciones de videos o contenidos sin reflexionar sobre por qué esa plataforma quiere que los veas.
- Sigue a personas o páginas con las que no estás de acuerdo. Así «explotas la burbuja» informativa y te animas a profundizar en el conocimiento de un tema desde múltiples perspectivas.
- Desconéctate una hora antes de acostarte. Deja tu dispositivo en otra habitación y en modo avión.
- Valora tus clics y tu tiempo. La forma en que interactúas con una publicación tiene un precio real, aunque tú no lo pagues directamente.
Conclusiones:
Las redes sociales constituyen un entorno de riesgo real para niños, niñas y adolescentes, cuya vulnerabilidad evolutiva los expone a mecanismos de enganche diseñados intencionalmente por las plataformas. La evidencia presentada confirma que la adicción digital no es un fenómeno marginal: sus consecuencias sobre la salud mental —ansiedad, depresión, trastornos alimentarios e ideación suicida— son clínicamente documentadas y continúan en aumento.
TikTok representa una evolución cualitativa del problema descrito en 2020 por «El Dilema de las Redes Sociales». Su algoritmo de inteligencia artificial perfila al usuario en pocas horas, generando un bucle de contenido que activa de forma continua el circuito dopaminérgico de recompensa. Con 189,7 millones de usuarios activos en América Latina y un consumo diario superior a los 90 minutos, lo que el documental señalaba como riesgo emergente es hoy una realidad consolidada.
La respuesta de naciones como los Estados ante esta problemática ha dejado de ser opcional. Australia, Francia, España, Dinamarca, Indonesia y el Reino Unido han aprobado o anunciado legislaciones que restringen el acceso de menores a las redes sociales, señalando que la autorregulación de las plataformas ha sido insuficiente y que la protección de la infancia en entornos digitales exige marcos normativos vinculantes y responsabilidad empresarial efectiva.
En el contexto latinoamericano, y específicamente en el peruano, los datos son especialmente preocupantes: el 97,62 % de los universitarios evaluados mostró algún grado de adicción a internet a través de redes sociales, y el 37 % de la población general presenta uso problemático del celular. Estas cifras evidencian que la brecha entre el acceso masivo a la tecnología y la formación crítica para su uso responsable sigue siendo amplia, y que las intervenciones educativas tempranas resultan urgentes.
La escuela y la familia son los actores más estratégicos para revertir esta tendencia. Formar estudiantes reflexivos, con capacidad de autorregulación emocional y pensamiento crítico frente a los medios digitales, constituye la respuesta pedagógica más sólida ante los mecanismos de manipulación descritos en este artículo. Las actividades propuestas —el diario digital, la detección de fake news, el debate del algoritmo y el análisis del like— ofrecen puntos de partida concretos para convertir el aula en un espacio de ciudadanía digital activa.
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