¿Replican las redes sociales estereotipos de género nocivos para niños y niñas?

Por Diego Alonso Revilla Marin

Los estereotipos de género son creencias socialmente construidas que asignan de forma rígida roles, comportamientos y capacidades a las personas según su sexo. Transmitidos culturalmente a través de medios, familia y entornos digitales, simplifican la realidad e ignoran la diversidad individual.

En el contexto educativo, resultan especialmente perjudiciales porque condicionan desde edades tempranas la autoestima, el desarrollo emocional y las trayectorias académicas de niños y niñas, alejándolas progresivamente de disciplinas como las ciencias, la tecnología y las matemáticas.

Puede que el título del presente artículo haya llamado poderosamente tu atención, y quizás te preguntes: ¿es posible que las redes sociales promuevan, de alguna forma, la desigualdad entre hombres y mujeres? ¿Qué tan dañino podría ser eso?

La respuesta corta es que sí. Lamentablemente, los medios masivos como las redes sociales pueden, con frecuencia, revalidar estereotipos de género. Según lo explica la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2024) en el Informe de seguimiento de la educación en el mundo: Informe sobre género – La tecnología en los términos de ellas, son los niños y las niñas quienes pasan gran cantidad de tiempo frente a una pantalla.

Esta exposición puede ponerlos en contacto con contenido sexista, estándares corporales poco realistas o prácticamente inalcanzables, intercambio de imágenes sexualmente explícitas y situaciones de ciberacoso. Estas experiencias no solo pueden afectar negativamente la salud de los jóvenes, sino también repercutir en su bienestar general y en su desarrollo académico y creativo (UNESCO, 2024).

Por su parte, Barriales (2022) destaca el papel fundamental que desempeñan los padres en la supervisión del uso de las redes sociales. El autor sostiene que la familia actúa como un sistema regulador que orienta la manera en que los niños y niñas cuentan con acompañamiento, orientación y redes de apoyo que les permiten desenvolverse de manera segura y responsable en el amplio mundo digital.

Retomando la pregunta central del presente artículo, es importante señalar que la exposición continua a entornos digitales en los que se difunden y refuerzan determinadas normas de género puede resultar perjudicial cuando no existe una orientación adecuada. En estos espacios —las redes sociales— pueden construirse ideas distorsionadas sobre la masculinidad que, en algunos casos, fomentan la represión emocional en los varones.

Expresiones como «los hombres no lloran» reflejan este tipo de creencias, las cuales pueden generar presión psicológica al asociar la expresión de emociones con debilidad o fragilidad. Esta percepción puede incrementar los niveles de estrés y dificultar un desarrollo emocional saludable en cualquier ser humano (UNESCO, 2024).

La UNESCO (2024) señala también que, en el caso de las niñas, la exposición reiterada a modelos y cánones de belleza complejos o prácticamente inalcanzables puede generar una presión constante por ajustarse a dichos ideales irreales. Esta exigencia social no solo puede incrementar los niveles de ansiedad, sino también impactar considerablemente en su autoestima y en la imagen que construyen sobre sí mismas.

El Informe de seguimiento de la educación en el mundo: Informe sobre género – La tecnología en los términos de ellas pone especial énfasis en la situación de las niñas al señalar que la interacción con redes sociales puede tener efectos más perjudiciales en ellas. El documento indica que las niñas presentan más del doble de probabilidades que los niños de desarrollar un trastorno alimentario.

Asimismo, una investigación realizada en colaboración con Facebook reveló que el 32 % de las adolescentes afirmó que, cuando se sentían insatisfechas con su cuerpo, el uso de Instagram intensificaba ese malestar. De igual manera, se identificaron hallazgos preocupantes en TikTok: según el informe (UNESCO, 2024), esta plataforma expone a los adolescentes a contenidos relacionados con la imagen corporal y la salud mental aproximadamente cada 39 segundos, y a publicaciones vinculadas con trastornos alimentarios cada ocho minutos. Ante estas preocupaciones, diversas universidades en Estados Unidos han optado por prohibir TikTok en sus campus.

El mismo informe aporta información relevante sobre la manera en que las redes sociales y los entornos digitales contribuyen a reproducir modelos asociados a determinados roles de género. En este contexto, se evidencia que las mujeres tienen menor probabilidad de optar por carreras vinculadas a las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

En 2022, las mujeres representaban menos del 25 % de los empleos en ciencia, ingeniería y tecnologías de la información y la comunicación (TIC), y ocupaban apenas poco más de uno de cada cinco puestos tecnológicos dentro de las empresas (UNESCO, 2024).

Asimismo, el informe (UNESCO, 2024) señala que, a nivel mundial, solo el 17 % de las solicitudes de patentes registradas en 2022 fueron presentadas por mujeres. Estos datos permiten inferir que la transformación digital continúa siendo liderada mayoritariamente por hombres, considerando que las mujeres constituyen únicamente el 26 % de los profesionales en áreas de datos e inteligencia artificial, el 15 % en ingeniería y el 12 % en computación.

Finalmente, el informe advierte sobre la escasa participación femenina en el sector tecnológico y señala que revertir este escenario sería altamente beneficioso para la sociedad, incluso en términos económicos: hacia el año 2027, podría generar un incremento de hasta 600 mil millones de euros en el producto interno bruto (PIB).

Otro aspecto relevante destacado en el informe (UNESCO, 2024) se relaciona con la disponibilidad de oportunidades de educación a distancia y su vínculo con la posesión y uso de dispositivos tecnológicos, como teléfonos móviles (smartphones), tabletas (tablets) y computadoras portátiles (laptops), así como con el acceso a servicios que actualmente muchos considerarían básicos, como Internet.

El informe subraya que existen diferencias significativas entre hombres y mujeres en cuanto a la propiedad de teléfonos móviles: en 2023, el 81 % de los hombres poseía un equipo móvil, frente al 75 % de las mujeres. La brecha se acentúa en el caso de los teléfonos inteligentes.

Según datos de la GSMA (Asociación del Sistema Global para Comunicaciones Móviles, 2023), las mujeres en el sur de Asia tienen un 42 % menos de probabilidades que los hombres de contar con uno, lo cual evidencia una desigualdad digital que limita su acceso a oportunidades educativas y tecnológicas.

De igual modo, el informe (UNESCO, 2024) identifica diferencias de género en el uso de Internet. En 2023, el 70 % de los hombres hacía uso de este servicio, en comparación con el 65 % de las mujeres (UIT- Unión Internacional de Telecomunicaciones, 2023). Aunque la brecha puede parecer pequeña en términos porcentuales —cinco puntos—, en cifras absolutas representa aproximadamente 244 millones más de hombres que de mujeres conectados a Internet a nivel mundial, lo que evidencia una clara desventaja para la población femenina.

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La realidad latinoamericana: cuando el problema se vuelve regional

La problemática descrita en este artículo no es ajena a la realidad de América Latina y el Caribe. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en conjunto con ONU Mujeres y la UNESCO, aproximadamente cuatro de cada diez mujeres de la región no están conectadas a Internet o no pueden costear una conectividad efectiva.

El informe La igualdad de género y la autonomía de las mujeres y las niñas en la era digital: aportes de la educación y la transformación digital en América Latina y el Caribe (CEPAL, ONU Mujeres y UNESCO, 2023) precisa que el costo de la banda ancha móvil puede representar hasta el 14 % del ingreso mensual de los hogares más pobres, lo que convierte el acceso a Internet en un privilegio y no en un derecho universal.

Esta brecha digital estructural refuerza la exclusión de niñas y mujeres de espacios educativos, laborales y culturales, y amplifica los estereotipos de género al limitar su capacidad de participar activamente como creadoras de contenido digital.

En México, los datos son particularmente alarmantes. De acuerdo con el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA, 2024) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más de 10,6 millones de mujeres mayores de 12 años que utilizaron Internet durante 2024 fueron víctimas de alguna forma de violencia digital, lo que equivale a una de cada cinco usuarias.

Entre las adolescentes de 12 a 17 años, el 25 % reportó haber sufrido alguna situación de ciberacoso, frente al 21 % de los varones del mismo grupo etario. Más preocupante aún resulta que muchas de estas jóvenes reportan su primera experiencia de acoso en redes sociales entre los 14 y los 16 años.

Estos números revelan que las plataformas digitales pueden convertirse en espacios de reproducción de la violencia de género desde edades muy tempranas, lo que subraya la urgente necesidad de una educación digital con perspectiva de género desde la escuela primaria (INEGI, 2024; ONU Mujeres, 2025).

A nivel educativo, los estereotipos de género que circulan en redes sociales también tienen consecuencias directas sobre las trayectorias académicas y profesionales de las jóvenes latinoamericanas.

La CEPAL que en la mayoría de los países de la región la proporción de mujeres graduadas en carreras STEM (Ciencia , Tecnología, Ingeniería y Matemática) no supera el 40 %, y en disciplinas como ingeniería informática, en países como Brasil y Chile, no alcanza el 15 % (CEPAL, 2023; ProFuturo, 2025).

Este fenómeno no es casual: el círculo vicioso identificado por la UNESCO (2024) se replica con claridad en Hispanoamérica. Las niñas se exponen desde edades tempranas a estereotipos negativos que asocian la tecnología y las ciencias con lo masculino, lo que las aleja progresivamente de estas disciplinas y, en consecuencia, las deja fuera de la posibilidad de contribuir al diseño de las mismas herramientas digitales que perpetúan esos estereotipos.

El presente artículo tiene como propósito exponer estos hallazgos relevantes y promover un uso más consciente de las redes sociales. Como se ha señalado a lo largo del texto, las niñas requieren una atención especial al momento de incorporarse al entorno digital, debido a los riesgos y presiones particulares que pueden enfrentar en estos espacios.

En ese contexto, los docentes y profesionales de la educación que trabajan con población infantil podrían, en algún momento, abordar contenidos relacionados con el uso responsable de las redes sociales. Participar activamente en este proceso formativo contribuye a fortalecer el bienestar emocional y mental de los estudiantes, favoreciendo un desarrollo más saludable e integral (UNESCO, 2024).

Los padres de familia, en especial aquellos que también ejercen o han ejercido la docencia, enfrentan un desafío significativo: supervisar y orientar el uso que los niños hacen de los dispositivos móviles y las plataformas digitales. Si bien estas herramientas ofrecen múltiples beneficios —y permiten, por ejemplo, mantener el contacto con personas que se encuentran a distancia—, también constituyen un espacio en el que convergen tanto aspectos positivos como problemáticas del entorno social.

En ese sentido, resulta pertinente fomentar un equilibrio entre el tiempo dedicado a las pantallas y las actividades recreativas al aire libre, promoviendo una interacción más saludable tanto en el mundo digital como en la vida cotidiana.

Conclusiones

Las redes sociales sí replican y amplifican estereotipos de género en detrimento del desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes. La evidencia reunida a lo largo de este artículo, y especialmente los datos aportados por la UNESCO (2024), permite concluir que los algoritmos de plataformas como Instagram y TikTok no son neutros: su diseño tiende a exponer a niñas y mujeres a contenidos que refuerzan cánones de belleza inalcanzables, trastornos alimentarios y roles de género limitantes, mientras exponen a los varones a modelos de masculinidad que inhiben la expresión emocional.

Este circuito de estereotipos digitales, de no mediar una educación crítica adecuada, puede condicionar negativamente la autoestima, la salud mental y las decisiones académicas y profesionales de toda una generación.

La brecha digital de género agrava la situación de las mujeres y las niñas, especialmente en contextos de vulnerabilidad como el latinoamericano. Los datos de la CEPAL, ONU Mujeres, la UNESCO y el INEGI coinciden en señalar que las mujeres acceden a Internet y a dispositivos tecnológicos en condiciones más precarias que los hombres, lo cual profundiza su exclusión de espacios educativos, laborales y de participación ciudadana.

Esta desigualdad no solo limita sus oportunidades presentes, sino que también las aleja de las carreras y los empleos del futuro, particularmente de las áreas STEM. Revertir esta tendencia requiere políticas públicas activas, inversión en educación con perspectiva de género y marcos regulatorios que protejan a las niñas y adolescentes de la violencia digital.

La familia y la escuela son actores clave en la construcción de entornos digitales más seguros y equitativos para la infancia. Como señala Barriales (2022), el acompañamiento familiar es fundamental para que niños y niñas naveguen el mundo digital de manera responsable y crítica.

A ello debe sumarse el rol insustituible de los docentes, quienes están llamados a incorporar la educación en ciudadanía digital y el pensamiento crítico frente a los medios como parte integral del currículo escolar. La colaboración entre familias, escuelas y Estados resulta imprescindible para romper el ciclo de los estereotipos de género en las redes sociales y garantizar que la tecnología se convierta en una herramienta de empoderamiento y no de exclusión para las nuevas generaciones.

Bibliografía

Barriales Calcina, K. L. (2022). Relación entre funcionalidad familiar y adicción a las redes sociales en estudiantes, Moquegua 2020 [Tesis de licenciatura, Universidad Continental]. Repositorio Institucional de la Universidad Continental. https://repositorio.continental.edu.pe/handle/20.500.12394/12502

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ONU Mujeres y UNESCO. (2023). La igualdad de género y la autonomía de las mujeres y las niñas en la era digital: aportes de la educación y la transformación digital en América Latina y el Caribe. CEPAL. https://www.cepal.org/es/comunicados/cepal-llama-cerrar-la-brecha-digital-genero-fomentar-la-participacion-mas-mujeres

GSMA. (2023). The mobile gender gap report 2023. GSMA. https://www.gsma.com/gender-gap-2023/

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2024). Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2024. INEGI. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/mociba/MOCIBA2024_RR.pdf

Motemayor Garza, M. y Tapia Cortés, C. (2022). Impact and modes of use of social networks: A systematic review of literature 2017-2021. New Trends in Qualitative Research, 12, 1–13. https://doi.org/10.36367/ntqr.12.2022.e660

Newsroom. (2025, marzo 31). El uso de Instagram y TikTok afecta más al bienestar psicológico de las chicas, según UPF y UOC. Infobae. https://www.infobae.com/america/agencias/2025/03/31/el-uso-de-instagram-y-tiktok-afecta-mas-al-bienestar-psicologico-de-las-chicas-segun-upf-y-uoc/

ONU Mujeres. (2025, noviembre 25). ONU llama a garantizar entornos digitales seguros para mujeres y niñas este 25N. https://www.unicef.org/mexico/comunicados-prensa/onu-llama-garantizar-entornos-digitales-seguros-para-mujeres-y-ni%C3%B1as-este-25n

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). (2024). Informe de seguimiento de la educación en el mundo 2024, informe sobre género: la tecnología en los términos de ellas. UNESCO. https://doi.org/10.54676/pvkw6667

ProFuturo. (2025, febrero 12). Cerrando la brecha digital de género en América Latina. https://profuturo.education/observatorio/enfoques/cerrando-la-brecha-digital-de-genero-en-america-latina/

Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). (2023). Facts and figures 2023: The gender digital divide. ITU. https://www.itu.int/itu-d/reports/statistics/2023/10/10/ff23-the-gender-digital-divide/

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